
El tema parece escabroso y medio complicado. De hecho lo es. Pero no por eso es malo, ni mucho menos ese tipo de asuntos de los que debamos dejar de hablar: a veces me parece que las personas no tratamos de lo que es polémico o puede ser mal visto porque pensamos que nos van a acusar de colaboracionistas o de instigadores... de hecho, me hace pensar en Milan Kundera y su libro "La broma" en que un tipo escribe en una carta postal una barbaridad sobre el gobierno y éste, represor en los años 70, lo detiene, lo deja sin chamba y le hace la vida de cuadritos.